domingo, 10 de julio de 2011

El Sonido del Violín

                                                                                          Fotografía de Emil Zawieja
                                                                                                  
Caigo dormida de nuevo, los ojos se cierran y no puedo mantener la consciencia más tiempo, dejo que el sonido me envuelva por completo, dejo que se filtre por cada uno de los poros de mi piel y me arrulle. Violín, cuéntame tu historia, cuéntame cómo haces la música mientras duermo, acompáñame al limbo entre la vigilia y el sueño, sé mi amante en la calma del descanso casi eterno, sé mi vida en el lecho de muerte efímera, sé casi completo con mi respiración liviana en el reposo tardío.
Dejo que mis latidos cesen una vez más, permito que entre la paz en mi cuerpo maldito, que la sangre se detenga  y regresen a mis recuerdos personas a las que solo yo recuerdo, sus caras se clavan en mis ojos ya rendidos a la noche, y caigo en el silencio que solo la culpa urde en las entrañas, pero se que volveré de nuevo, en algún día gris, triste y frío cómo este, en que solo el violín permita que mi vida fluya y despierte cómo tantas otras veces , algún día cómo éste, algún doce de Enero.

sábado, 2 de julio de 2011

Poe

"Escucha, hijo mio, dijo el demonio poniendo su mano sobre mi cabeza..."
                                                                                                      Edgar Allan Poe, Silencio.

viernes, 17 de junio de 2011

A part of the emptiness

Estiro el brazo hacia el infinito, abro la mano e intento rozar con el índice el nítido halo de perfección que puedo ver por encima de mi cabeza, araño el limbo, toco el espacio pleno, blanco, vacío. Encuentro el descanso en ese breve instante, la luz ciega mis pupilas, pero no cierro los ojos, pues quiero seguir viendo esa ausencia de todo, quiero disfrutar por un segundo ese espacio inexistente, quiero ser testigo y parte de la nada.

lunes, 13 de junio de 2011

Summer Time

Ya que el invierno ha dejado su muesca en mi vida, intentemos que el verano repare el pedacito de corazón roto, seque las lágrimas y mate las preocupaciones hasta que llegue el otoño.

lunes, 25 de abril de 2011

Gracias

                                                                            Fotografía de David Fernández Sancho
Gracias a todos, gracias a ti, a tus besos, a tus caricias y a tu apoyo, mis lágrimas no han rodado demasiado. Gracias a ella, que conmigo y dulce chocolate me ha hecho reír como solo ella puede, gracias a todos, por haber estado a mi lado en la tempestad que ha azotado mi vida, gracias por haber sido barco en la tormenta y porque a vuestro lado será solo una lluvia pasajera. Gracias por haberme acompañado siempre, por haber hecho de mí, alguien con la suerte de poder contar con sus amigos.
Sinceramente, gracias.

lunes, 11 de abril de 2011

Restos de una tarde pensando.

Utilicemos la poesía como arma,
pongamos una bala en cada verso,
cantemos sus rimas,
y cantando disparemos.

lunes, 4 de abril de 2011

Maldita sea ¡te quiero!



Me hago un ovillo en la esquina de mi cama, como queriendo que las paredes me engullan, he revuelto todas las sábanas y solo queda al alcance de la mano la manta que tantas noches ha llorado conmigo. La agarro con brusquedad y la estrello de nuevo contra el colchón, con el odio comprimido, con lo que será el maldito ardor del olvido, el horror de la incertidumbre y el olor de la camiseta que posiblemente haya dormido contigo, hoy odio todo lo que me rodea, hoy hago mella en mi destino, hoy me pertenece la vida que tanto ha jugado conmigo.

Escondo la cara entre las rodillas y dejo de nuevo libres las lágrimas, las malditas lágrimas que hacen siempre del muro de piedra, frágil escarcha de un lago derretido, por ese sol que no calienta, por esos rayos furtivos que se escapan de las rejas de la efímera existencia y brillan con la espléndida luz de algo vivo, porque estoy viva, porque sueño, porque recuerdo, porque me abandono por las noches al olvido, sé que no defraudaré al destino y pasaré por encima de sus vallas, surcando mi propio camino. Sin ti, o contigo.